«Dar razón de vuestra esperanza» (1 Pd 3, 15)

… a veces somos tan «tolerantes…» que abandonamos, de hecho, nuestras propias convicciones y así perdemos nuestra identidad, nuestras raíces cristianas.

¡Felíz Año 2014! Con Cristo, de verdad en nuestra cabeza, en nuestro corazón, en nuestra vida.

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