VIGILIA DE ORACIÓN CON LOS JÓVENES el sábado en Cuatro Vientos

28/Dic/2011 | Por | Categoría: JMJ 2011

«Queridos amigos:
Os saludo a todos, pero en particular a los jóvenes
que me han formulado sus preguntas, y les agradezco la
sinceridad con que han planteado sus inquietudes, que
expresan en cierto modo el anhelo de todos vosotros
por alcanzar algo grande en la vida, algo que os dé
plenitud y felicidad.
Pero, ¿cómo puede un joven ser fiel a la fe cristiana
y seguir aspirando a grandes ideales en la sociedad
actual? En el evangelio que hemos escuchado, Jesús
nos da una respuesta a esta importante cuestión: «Como
el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced
en mi amor» (Jn 15, 9).
Sí, queridos amigos, Dios nos ama. Ésta es la gran
verdad de nuestra vida y que da sentido a todo lo demás.
No somos fruto de la casualidad o la irracionalidad,
sino que en el origen de nuestra existencia hay un proyecto
de amor de Dios. Permanecer en su amor significa
entonces vivir arraigados en la fe, porque la fe no es la
simple aceptación de unas verdades abstractas, sino
una relación íntima con Cristo que nos lleva a abrir
nuestro corazón a este misterio de amor y a vivir como
personas que se saben amadas por Dios.
Si permanecéis en el amor de Cristo, arraigados en
la fe, encontraréis, aun en medio de contrariedades y
sufrimientos, la raíz del gozo y la alegría. La fe no se
opone a vuestros ideales más altos, al contrario, los
exalta y perfecciona. Queridos jóvenes, no os conforméis
con menos que la Verdad y el Amor, no os conforméis
con menos que Cristo.
Precisamente ahora, en que la cultura relativista dominante
renuncia y desprecia la búsqueda de la verdad,
que es la aspiración más alta del espíritu humano, debemos
proponer con coraje y humildad el valor universal
de Cristo, como salvador de todos los hombres y fuente
de esperanza para nuestra vida. Él, que tomó sobre sí
nuestras aflicciones, conoce bien el misterio del dolor
humano y muestra su presencia amorosa en todos los
que sufren. Estos, a su vez, unidos a la pasión de Cristo,
participan muy de cerca en su obra de redención.
Además, nuestra atención desinteresada a los enfermos
y postergados, siempre será un testimonio humilde y
callado del rostro compasivo de Dios.
Queridos amigos, que ninguna adversidad os paralice.
No tengáis miedo al mundo, ni al futuro, ni a vuestra
debilidad. El Señor os ha otorgado vivir en este momento
de la historia, para que gracias a vuestra fe siga resonando
su Nombre en toda la tierra.
En esta vigilia de oración, os invito a pedir a Dios
que os ayude a descubrir vuestra vocación en la sociedad
y en la Iglesia y a perseverar en ella con alegría y
fidelidad. Vale la pena acoger en nuestro interior la llamada
de Cristo y seguir con valentía y generosidad el
camino que él nos proponga.
A muchos, el Señor los llama al matrimonio, en el
que un hombre y una mujer, formando una sola carne
(cf. Gn 2, 24), se realizan en una profunda vida de comunión.
Es un horizonte luminoso y exigente a la vez.
Un proyecto de amor verdadero que se renueva y ahonda
cada día compartiendo alegrías y dificultades, y que
se caracteriza por una entrega de la totalidad de la persona.
Por eso, reconocer la belleza y bondad del matrimonio,
significa ser conscientes de que solo un ámbito
de fidelidad e indisolubilidad, así como de apertura al
don divino de la vida, es el adecuado a la grandeza y
dignidad del amor matrimonial.
A otros, en cambio, Cristo los llama a seguirlo más
de cerca en el sacerdocio o en la vida consagrada. Qué
hermoso es saber que Jesús te busca, se fija en ti y con
su voz inconfundible te dice también a ti: «¡Sígueme!»
(cf. Mc 2,14).
Queridos jóvenes, para descubrir y seguir fielmente
la forma de vida a la que el Señor os llame a cada uno,
es indispensable permanecer en su amor como amigos.
Y, ¿cómo se mantiene la amistad si no es con el trato
frecuente, la conversación, el estar juntos y el compartir
ilusiones o pesares? Santa Teresa de Jesús decía que
la oración es «tratar de amistad, estando muchas veces
tratando a solas con quien sabemos nos ama» (cf. Libro
de la vida, 8).
Os invito, pues, a permanecer ahora en la adoración
a Cristo, realmente presente en la Eucaristía. A dialogar
con Él, a poner ante Él vuestras preguntas y a escucharlo.
Queridos amigos, yo rezo por vosotros con toda el
alma. Os suplico que recéis también por mí. Pidámosle
al Señor en esta noche que, atraídos por la belleza de
su amor, vivamos siempre fielmente como discípulos
suyos. Amén.
Queridos amigos: Gracias por vuestra alegría y resistencia.
Vuestra fuerza es mayor que la lluvia. Gracias.
El Señor con la lluvia nos ha mandado muchas bendiciones.
También con esto sois un ejemplo.
Saludo en francés
Queridos jóvenes de lengua francesa, estad orgullosos
por haber recibido el don de la fe, que iluminará
vuestra vida en todo momento. Apoyaos en la fe de
aquellos que están cerca de vosotros, en la fe de la
Iglesia. Gracias a la fe estamos cimentados en Cristo.
Encontraros con otros para profundizar en ella, participad
en la Eucaristía, misterio de la fe por excelencia.
Solamente Cristo puede responder a vuestras aspiraciones.
Dejaros conquistar por Dios para que vuestra
presencia dé a la Iglesia un impulso nuevo.
Saludo en inglés
Queridos jóvenes, en estos momentos de silencio
delante del Santísimo Sacramento, elevemos nuestras
mentes y corazones a Jesucristo, el Señor de nuestras
vidas y del futuro. Que Él derrame su Espíritu sobre
nosotros y sobre toda la Iglesia, para que seamos promotores
de libertad, reconciliación y paz en todo el
mundo.
Saludo en alemán
Queridos jóvenes de lengua alemana. En el fondo, lo
que nuestro corazón desea es lo bueno y bello de la
vida. No permitáis que vuestros deseos y anhelos caigan
en el vacío, antes bien haced que cobren fuerza en
Cristo. Él es el cimiento firme, el punto de referencia
seguro para una vida plena.
Saludo en italiano
Me dirijo ahora a los jóvenes de lengua italiana. Queridos
amigos, esta Vigilia quedará como una experiencia
inolvidable en vuestra vida. Conservad la llama que Dios
ha encendido en vuestros corazones en esta noche:
procurad que no se apague, alimentadla cada día, compartidla
con vuestros coetáneos que viven en la oscuridad
y buscan una luz para su camino. Gracias. Adiós.
Hasta mañana.
Saludo en portugués
Mis queridos amigos, os invito a todos a establecer
un diálogo personal con Cristo, exponiéndole las propias
dudas y sobre todo escuchándolo. El Señor está aquí y
os llama. Jóvenes amigos, vale la pena escuchar en
nuestro interior la Palabra de Jesús y caminar siguiendo
sus pasos. Pedid al Señor que os ayude a descubrir
vuestra vocación en la vida y en la Iglesia, y a perseverar
en ella con alegría y fidelidad, sabiendo que Él nunca
os abandonará ni os traicionará. Él está con nosotros
hasta el fin del mundo.
Saludo en polaco
Queridos amigos procedentes de Polonia. Esta vigilia
de oración está colmada de la presencia de Cristo.
Seguros de su amor, acercaos a Él con la llama de
vuestra fe. Él os colmará de su vida. Edificad vuestra
vida sobre Cristo y su Evangelio. Os bendigo de corazón.

AL TERMINAR LA VIGILIA
Queridos jóvenes:
Hemos vivido una aventura juntos. Firmes en la fe
en Cristo habéis resistido la lluvia. Antes de marcharme,
deseo daros las buenas noches a todos. Que descanséis
bien. Gracias por el sacrificio que estáis haciendo y
que no dudo ofreceréis generosamente al Señor. Nos
vemos mañana, si Dios quiere, en la celebración eucarística.
Os espero a todos. Os doy las gracias por el
maravilloso ejemplo que habéis dado. Igual que esta
noche, con Cristo podréis siempre afrontar las pruebas
de la vida. No lo olvidéis. Gracias a todos»

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