UNA ÚLTIMA CARICIA DE LUZ por Bernardo Robledo

31/Ene/2010 | Por MJ | Categoría: Destacados

Siempre Tú mis caminos bendijiste,
la vida de regalos me llenaste
y con tal locura Tú me amaste
que en mi alma de lleno te metiste.

Con aceite de amor me consagraste
y en mis manos de carne te pusiste,
a ser el mismo Cristo me llamaste
y en mis hombros tu misma Cruz pusiste…

Pero un postrer regalo a mí me espera
junto al tesoro rojo de la Cruz,
ya arriba del Calvario, en su cumbrera:  

Es como un premio al fin de una carrera,
un regalo de estrellas y de luz…:
el  regalo especial de la ceguera.

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